Me despertó el zumbido de la Tablet, miré por la ventana, la calle estaba desierta, tuve la sensación de que estaba soñando que me despertaba.
Accione el botón de inicio, para pasar de nivel debía resolver el enigma del paciente terminal. Las pistas que me había dejado no fueron suficientes y solo contaba con una vida.
Para asegurarme intenté obtener mas créditos, los botones permanecían apagados, deslicé una y otra vez el mouse sin resultados, clickeé en los avatares del resto de los jugadores, pero no respondieron. Enfurecido presioné varias veces la tecla enter sin resultados. Al insistir, una leyenda me confirmó que la empleada que cada mañana me recibía con una sonrisa, la señora de la casa en sus varias versiones, pero ocultando su verdadero propósito y el enfermo sufriente que trató de alertarme sobre lo inútil de mi misión, se negaron a darme más créditos.
No quise darme por vencido y reinicié el sistema, mi misión no había terminado, al menos eso creía. Necesitaba otra oportunidad.
Al volver a encenderse el mensaje continuaba ahí, Game Over.
Todas y cada una de mis vidas se habían consumido.